viernes, 19 de marzo de 2010

Terremoto-tsunami 2010: de Curanipe y alrededores (segunda parte)


"Un lugar para los ángeles
que siempre tuvieron alas verdaderas
y los pies en la tierra.
Piedra negra sobre el mar de Chile
Curanipe sobrevive la ola de la ola
el mar que lo sueña y devora.
Un viento nuevo soplará
Sur en mi memoria
Sur en tu memoria"

rolando gabrielli©2010


Recién he terminado de hacer una reparación sobre el techo de la leñera de la casa de mis padres y disfrutando la mañana de luminoso sol quédome parado sobre un murallón contemplando el horizonte; sirvió éste alguna vez para contener el avance del cerro que en invierno se venía cuesta abajo y hoy años después y pasada la contingencia, inservible permanece enhiesto y solitario despejado de la tierra que lo justificó.

De pronto, sin aviso desaparece el suelo que me sostiene, encontrándome al momento tirado un metro y medio más abajo cuan largo soy en medio de cascotes y escombros, con rasguños, magulladuras y una carcajada de nene aporreado, la que evitando en esta vez como en otras daños mayores, me consuela, mientras mi sobrino de veinte años* quien ayudaba en labores previas se viene encima raudo para saber lo que sucede.

Inexplicable hecho; bueno tal vez la mezcla de albañilería después de más de veinte años aflojó, quizás demasiada arena en ésta, tal vez... Son las 11:30 hrs. del 26 de febrero del 2010 en Curanipe, un tranquilo balneario marítimo del centro-sur de Chile, ya casi sin turistas quienes han regresado a las ciudades en la que tienen residencia habitual.

Así, un día antes comienza esta historia de llantos y desastres, la que luego remeció literalmente al mundo entero y cuyo epicentro fue nuestro pueblo. En vez de narrar la historia, la que ha sido expresada en estos días de mil y una maneras por bocas distintas, prefiero dejar aquí fragmentos de conversaciones, correos y otros que me ha tocado hacer o conocer en forma directa después de la tragedia.

Desde Curanipe

Juan Contreras Bustos

Mail:

“Querido amigo: me alegra saber de ti, quiero detalles.
A la pena por la pérdida de mi taller (total), se agrega otra por Curanipe
y su gente. ¿Cómo será de ahora en adelante Curanipe...otro mundo?
Un abrazo para ti y familia.”
18.03.10

Respuesta:

“Qué gusto escucharlo Don M.: supe por don I. hace unos días la desgracia de su taller y las acciones que realizabas en ese entonces para rescatar tus obras y las suyas, entre otras, del terrible desastre. Mis condolencias pa´ tu lugar amigo, que sin duda ya lo querías como a un hijo.

Según he sabido a otros artistas les ha sucedido parecido, qué lástima...

Se nos ha venido la tragedia encima y supongo servirá para replantear las estructuras, para generar un nuevo hacer para todos nosotros; para mí que estoy desde hace años habituado a vivir en la impermanencia y en lo espartano, creo que el proceso ha resultado más fácil, pero para el común de nuestros vecinos ha significado en la práctica la muerte.

En estos días por acá se termina de rasar con motoniveladoras, esa es la palabra: "rasar", el sector del mercado de verduras, biblioteca y la mayoría de las horrorosas construcciones de cubos de concreto que ensuciaban nuestro paisaje, sólo sobreviven dos o tres, las que de seguro serán removidas dependiendo de la decisión final de las autoridades.

La playa, que en su momento barrió la fuerza de las aguas y ha quedado repleta de escombros, fue limpiada totalmente por los soldados que están en el pueblo, así como la mayoría de las casas afectadas y sus ruinas han sido derrumbadas y quedado limpios los terrenos.

Las calles despejadas totalmente de escombros, al caminar por ellas se divisa entre las construcciones sobrevivientes el horizonte y el mar; da una sensación de libertad el ver a Curanipe, tal como alguna vez fue, libre de fritanguerías y otros desastres que lo afearon hasta lo indecible...

Pese a lo terrible del asunto, quizás lo bueno es la posibilidad del comenzar en un nuevo sentido, para existir de otra manera más coherente y humana... tal vez.

Difícilmente alguien que no fuera informado del asunto y fuese puesto frente a la plaza podría saber así de buenas a primeras la magnitud del fenómeno... así de recuperado se ve en lo cotidiano... sol brillante, luz diáfana...

La experiencia fue terrorífica en extremo, lo más parecido a la peor de las pesadillas, dantesco es la palabra... La muerte nos dio su pescozada y algunos la recibieron más fuerte que el resto; en Curanipe y tengo entendido que en Pelluhue sucedió parecido, la gran mayoría de las víctimas se produjo entre la gente veraneante de los campings, las que ignoraron por completo el peligro y en dónde estaban. En nuestro pueblo salvamos ilesos como digo, escapando todos a los cerros para librarnos.

Hasta hace un par de días todavía permanecían los escapados en los centros comunitarios de Cerro Verde, Cerros Pelados y la población de calle Cornish, 2 kms. al cerro, entre otros lugares de refugio; pero han regresado de a pocos, volviendo los que las tienen a sus casas y los que no compartiéndolas con los amigos, o simplemente retornado a sus ciudades de origen los que estaban sin urgente necesidad por nuestra tierra y a los que el pánico los ha llevado lejos.

La solidaridad ha sido la norma, abasteciéndonos nuestros compatriotas en caravanas interminables provenientes de lejanas ciudades que se venían por acá, de alimentos y agua potable... Si no hubiese sido por ellos desde la acción personal y ciudadana otro gallo nos habría cantado... sin duda alguna.

Amigo, copio una
crónica que escribí hace unos días, la que te ilustrará de mejor manera acerca de lo vivenciado

Un abrazo

Juan”

De una conversación:

“Estábamos en la casa de don ... , la que está detrás de los Carabineros de Pelluhue; de pronto viene el terremoto, todo se estremece... digo: “¡¡¡Corramos...!!!”, pero la madre de don .... dice: “No hay que preocuparse, nunca ha sucedido algo por acá”; vuelvo a insistir a mi novio que corramos, que salgamos de aquí... Estamos casi a nivel del mar y sólo a una cuadra del reventar de las olas. Se ríen, creen que exagero... seguimos conversando en el patio, en medio de las cabañas de veraneo en donde estamos en este verano en que nos ha correspondido trabajar en esta playa del centro-sur de Chile.

Pasan algunos minutos, estamos tomando un café... de pronto se escucha un estruendo que viene del mar y vemos como se abalanza el agua sobre nosotros... ¡¡¡Corre!, le grito a mi novio; ambos acostumbrados al ejercicio diario en nuestras clases alcanzamos la calle y seguimos subiendo por la calle que se interna hacia la seguridad de las alturas... miro hacia atrás y el agua alcanza a don... y lo arrastra unos metros, su madre da un grito y una ola de varios metros de altura la sumerge en medio de una avalancha de maderas que se viene encima... la señora no se ve más...

Alcanzamos un poco más arriba, pasamos al lado de una casa en donde unos ancianos tratan de sacar su auto desde un estacionamiento enrejado, mi novio forcejea en la puerta ayudándolos, en eso está, cuando le grito: “¡Sal de ahí... la ola!”; ésta se viene gigantesca e imparable trayendo maderos, escombros y un cuánto hay desde los terrenos más bajos... Alcanzamos por un pelo a escapar... no sé que es lo que sucedió a los viejecitos... no sé...”
18.03.10

Un poco al norte

“Supe de lo sucedido en Constitución, en el lugar que llaman “La Isla”, había una especie de festival en donde estaban cientos de personas, se vino la ola que todo lo cubrió... los más fuertes trataron infructuosamente de escapar subiendo a los árboles, los gritos eran estremecedores; pero fue en vano. Un padre trató de hacerlo nadando por el río hasta la orilla llevando a su hija en la espalda, la primera ola se la arrebató... hoy está desconsolado...”
18.03.10

En Curanipe

“Comenzó el temblor y apenas podía mantenerme en pie, la casa literalmente bailaba sobre los pilotes y yo con ellos; al volcarse los estantes de la cocina fue claro que el asunto era grave, un terremoto; alcancé a tomar mi notebook, un celular y algunos documentos, los puse en la mochila...

Bajé encendí el auto y me fui a 120 kms. hasta Mariscadero, en donde por 5 minutos alcancé a salvar a mi novia y a su pequeño hijo. El mar arrasó su casa, una taza de W.C. y una tina de baño quedaron en el living-comedor como testigos de la furia del mar que se inició a un par de cuadras al oeste bajando la colina...

A otros choferes menos afortunados los alcanzó el agua, tal vez así le sucedió a un hombre que estuvo previniendo a los conductores acerca del peligroso Puente Mariscadero que se había caído en parte con el terremoto, seguramente la ola del tsunami se lo llevó...

Al volver hasta Curanipe mi casa había desaparecido; estando vecina al río, la ola de varios metros de alto la arrastro al igual que un barco río arriba, como a muchas otras del sector... Hemos perdido todo”.

Otro:

“Mi casa está detrás de la Escuela, se cimbraba al igual que una tabla de surf... Alcancé a salir llevando al niño de tres años que cuido y el que esa noche dormía en mi casa. Al igual que mis vecinos corrimos hacia la altura... la gente por el miedo gritaba enloquecida, vomitaban y daban del cuerpo... Una gran locura nos invadió a todos... Luego nos refugiamos en la sede social de Cerro Verde.”
Una joven mujer. 18.03.10

Epitafio

Probablemente no sepamos nunca el número real de desaparecidos, imposible saberlo, pues muchos habrán quedado sepultados para siempre en las profundidades del mar o bajo la arena; cientos de historias similares a éstas quedarán en la memoria de los que sobrevivimos: “Yo estuve en el tsunami del año 2010” contaremos a nuestros nietos: “¡La tierra entera se estremecía...!”

Una noticia que nos alienta

Según algunas versiones, los abuelos de paseo de fin de semana, quienes habrían estado en uno de varios buses en el interior del camping de Curanipe habrían salvado ilesos; hemos recibido informes fidedignos que hablan que recorriendo el sector, policías de San Luis - Argentina, en labores de ayuda , habrían encontrado por casualidad un papel que tenía algunos de los números de teléfono del grupo, hechas las llamadas necesarias, los abuelos habrían narrado lo que sigue:

“Estamos bien, luego del terremoto, a pie y en fila nos han sacado del camping pudiendo salvar ilesos... gracias por llamar”

Una alegría conocer el hecho.

Juan Contreras Bustos
Curanipe, el epicentro de la catástrofe
19 de marzo del 2010

* Mi sobrino, miembro de la Primera Compañía de Bomberos Voluntarios de Pelluhue (Curanipe), participó en los días siguientes en las labores de rescate y ayuda, acciones que han posicionado al Cuerpo como un ejemplo de valentía y esfuerzo cívico en beneficio de la comunidad.

(Foto: S.G.C.; para ampliar pincha la imagen)

2 comentarios:

pamela dijo...

Gracias Juan por mantener tu blog activo, apezar de estos momentos dificiles...
un abrazo a la distacia y con el corazon en Curanipe

Pamela YAYA

¬ dijo...

Un agrado mostrar nuestra realidad desde nosotros mismos, sin medias tintas y defendiendo nuestra tierra; la que nosotros conquistamos, construimos y hemos defendido a través de 500 años y más.

¿¿Qué pueden saber ellos los del norte en Santiago, de las necesidades de la gente del Maule Sur?!

Pamela, mi aprecio para ti y familia allá tan lejos en Europa.

Juan